Consuelo, consumista de nivel, asoma como una cabra, soportando el hinchazón y la mala digestión; se pasea por la cima sin derramar una gota de sudor y luce las resinas que le brillan por la sangre del rumor.
Que viene...que viene... para venderse con el eslogan de blanco nuclear...ojalá fuera ella!, aunque con tantos fabricantes, distribuidores y proveedores de por medio, más le vale tirar para el monte!
Dulce Navidad